creencias y pensamientos que te impiden adelgazar perder peso

¿Qué creencias y pensamientos te impiden adelgazar? El top 10 – [Parte 1]

¿Qué pensamientos limitantes te impiden adelgazar? ¿Qué creencias limitantes condicionan la pérdida de peso? Las creencias son los filtros a través de los cuales filtramos y enfrentamos una realidad que en verdad es neutra. Te comparto, desde mi experiencia personal y profesional, cuáles son las creencias y pensamientos limitantes más comunes que no nos permiten alcanzar nuestro peso ideal.

La persona que esté determinada a hacerse responsable de su alimentación y equilibrar su peso corporal, deberá hacer también un ejercicio de “vaciar la taza”. Es decir, soltar para que pueda entrar la nueva información. Abrir la mente a posibilidades y resultados que hasta hoy no había conocido.

Lo peor de estas creencias es que son “colectivas”, comúnmente aceptadas, hasta el punto de parecer de “sentido común” en la mente de muchas personas. Pero que todo el mundo lo diga no lo convierte en una realidad. Lo que  importa es tu “realidad”, la que tu puedes experimentar por ti mismo/a. Y cuestionarte cosas continuamente es esencial.

¿QUÉ PENSAMIENTOS Y CREENCIAS LIMITANTES NOS IMPIDEN ADELGAZAR?

#1 – “Mi sobrepeso es genético, todos en mi familia son gordos”

En muchas familias el sobrepeso se vive como un sello de identidad, un sello de “pertenencia al clan” y a menudo se vive con aparente orgullo y con humor. Podríamos debatir si este orgullo y humor son mecanismos de defensa aprendidos o emociones puras y auténticas.

Si bien cierta predisposición hacia el sobrepeso o la obesidad pueden ser genéticas, nuestros genes no nos sentencian. Son nuestros hábitos y nuestra actitud frente a la alimentación y el bienestar los que de verdad nos sentencian.

Si conoces de cerca una familia en la que todos o casi todos tienen sobrepeso, probablemente podrás observar ciertos patrones y hábitos comunes en todos los miembros. Patrones que claramente les conducen a tener exceso de peso.

Desde mi experiencia, la experiencia de conocidos, clientes, y amigos, te digo que esta creencia solo está en nuestra mente. Te podría dar varios ejemplos de personas que se “salieron del clan familiar de gordos”  a pesar del miedo subconsciente al rechazo familiar. Y lo consiguieron.

#2 – “Como poco pero todo me engorda”

Todos tenemos este amigo, compañero de trabajo, familiar, que dice que “come poco pero todo le engorda”.

Y es que la clave no está en “comer poco” (que además probablemente es un autoengaño) sino en qué elecciones estamos haciendo, qué alimentos nos estamos llevando a la boca, qué porcentaje de carbohidratos estamos consumiendo, cómo de naturales y nutritivos son los alimentos que comemos…

Estas personas, desde mi punto de vista, tienen 2 problemas principales: 1) Están muy confundidos con toda la información que han ido acumulando sobre nutrición (y no les culpo): pensar en calorías, pensar que hay que reducir las porciones, comer poco, evitar las grasas a toda costa… 2) Se están engañando a sí mismos. Quizás no conscientemente, pero sí desde cierto desconocimiento y confusión sobre temas nutricionales, y una falta de consciencia sobre sus propias acciones y elecciones alimenticias.

Esto lo conozco muy bien porque yo misma lo he pasado, te invito a leer mi artículo sobre los errores garrafales que cometía cuando creía que estaba comiendo bien y sano donde te lo cuento todo.

#3 – “Es muy difícil perder peso a mi edad / después de la maternidad / con niños en casa / tras la menopausia”

Es cierto que vivimos vidas reales, en las que hay cambios profundos a nivel físico, emocional, mental y de entorno y que la vida no para y nos sigue poniendo retos, obstáculos y un sinfín de situaciones en las que tenemos que adaptarnos al cambio.

También creo que en cada etapa de la vida las prioridades que tenemos se tienen que reajustar, recolocar, reordenar. En ciertas fases, como una reciente maternidad, el perder peso es normal que no sea el número 1 en nuestra lista de prioridades, aunque nos preocupe.

Sin embargo, no hay ninguna situación personal ni de edad que te tenga que abocar necesariamente a engordar sin más, dejándote como barco a la deriva, porque “es lo que hay”.

De hecho el estilo de alimentación que yo llevo y recomiendo a mis clientes en mi Programa Grupal Campamento Keto se pueden aplicar y da resultados a cualquier persona que disfrute de situación de salud pero desee liberarse de sus kilos de más. Porque le damos a nuestro organismo lo que él necesita para funcionar como un reloj. Ni más ni menos.

#4 – “A mí lo que me engorda es el estrés”

Detrás de esta creencia o pensamiento hay una parte de verdad y una parte que debemos reenfocar.

El estrés es un mecanismo fisiológico de defensa, que nos ayuda a reaccionar rápido ante la adversidad y lograr sobrevivir.

Son las glándulas suprarrenales las que liberan adrenalina y cortisol (hormonas del estrés) y hacen que nuestro corazón bombee más sangre hacia músculos y órganos. Cuando la situación se calma, nuestro organismo vuelve a la normalidad.

El problema es que a día de hoy vivimos en un estrés constante y a menudo no estamos entrenados ni tenemos las herramientas adecuadas para hacer frente a esto y que no afecte negativamente a nuestra salud.

Esta situación constante de estrés mal gestionada nos lleva a consumir alimentos que sentimos que nos dan “gratificación”, “bienestar” y “energía rápida” y esto es principalmente, alimentos ricos en azúcares, alimentos muy refinados, panes, bollería, etc.

Lo que debemos reenfocar, es que gracias a una alimentación que mantenga nuestros niveles de glucemia en sangre equilibrados y sin picos, y nos dé energía a través de alimentos naturales y nutritivos, podemos mejorar notablemente nuestros niveles de estrés y la forma en la que afrontamos los retos de día a día.

O sea, el estrés es un factor importante, pero no es en sí un desencadenante sobre el que no tengamos capacidad de acción. Lo podemos atajar a través de nuestra alimentación, una buena higiene del sueño, los pensamientos y las emociones, y a través de un trabajo de autoconocimiento y reevaluación del entorno y sus efectos sobre nosotros.

#5 – “Los delgados serán más atractivos, pero los gorditos somos más felices y disfrutamos más de la vida”

A ver cómo toco este tema sin que se levante alguna ampolla en algún lector/a 🙂

Sí, estoy de acuerdo en que es importante aceptarse a uno mismo y disfrutar de la vida con lo que uno es y con lo que la vida le ha entregado. Pero no estoy de acuerdo con quedarse en la zona cómoda porque sí, por pura conformidad, por pereza, por falta de coraje, por no poder ver más allá.

Y sinceramente, no creo que “los gorditos sean más alegres, felices y joviales” que el resto de los mortales. Si lo piensas fríamente no tiene ningún sentido ni ninguna lógica.

Lo que sí creo que es cada uno busca su lugar, su hueco, desde el que pueda recibir la validación, la apreciación y el amor de las otras personas. Es una necesidad fundamental humana y es normal que adaptemos nuestro comportamiento y encontremos “estrategias” que sentimos que nos llevan alcanzar la validación de los demás.

Lo cierto es que es difícil sentir autoconfianza cuando por dentro te sientes incomodo/a con tu aspecto y la imagen que proyectas hacia afuera. No digo que debería ser así. Digo que es lo que suele ocurrir. A mí también me ha pasado y sé lo que implica.

Cuando NO te identificas con tu cuerpo y tu imagen personal y aun así sabes que necesitas “sobrevivir” en un entorno lleno de juicios y prejuicios, entiendes, subconscientemente, que tienes que cambiar estrategia: si no les gusto físicamente, al menos puedo ser la más simpática, por ejemplo.

De hecho te diré, a riesgo de que me odies para siempre, que los gorditos no solo NO son más felices y simpáticos, sino que viven con cierto sabor de boca bastante amargo. En el fondo. Porque se sienten limitados y condicionados a un cuerpo que se interpone entre sus ellos y sus  sueños, y saben que esto no les permite brillar como podrían.

¿Te ha gustado este post? Pues aquí tienes la 2a parte de las creencias y pensamientos que no te permiten adelgazar, con 5 creencias más 😉

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Un saludo,

Cristina

12 comentarios en “¿Qué creencias y pensamientos te impiden adelgazar? El top 10 – [Parte 1]”

  1. Adelgazar me gusta mas y lo cambio por la palabra perder peso.
    Que importantes son las creencias limitantes, tambien cuando queremos alimentarnos de una manera diferente y hacerla mas saludable.
    Esas creencias pesan mucho y nos impiden apoyarnos y acomodarnos para no esforzarnos y cambiar los habitos alimenticios.
    Gracias Cristina
    Un abrazo

    1. Hola Virginia, mcuhas gracias por tu visita y tu comentario. Las creencias limitantes son muy importantes, y como bien has dicho, muchas veces son impiden lanzarnos a hacer los cambio necesarios para lograr deshacernos de los kilos de más y empezar a ganar más salud y bienestar. Un saludo,
      Cristina

  2. Hola Cristina,

    Muy interesante tu artículo y muy necesario para aquellas personas que han convertido este tipo de pensamientos y creencias en su zona cómoda respecto al esfuerzo y trabajo que supone perder peso, y que seguramente habrán renunciado después de haber probado miles de formas de adelgazar, lo que es tremendamente frustrante. El mayor reto para ellos es que realmente consigan creer y saber que después de tantos intentos y métodos fallidos el cambio se puede hacer y que dependerá de cómo y desde dónde aborden ellos la situación, y por supuesto el profesional que les ayude y acompañe.
    Un abrazo,

    1. Hola Olaia, muchas gracias por tu visista y tu comentario. Me ha gustado mucho tu reflexión. Y fíjate que lo que llamamos “zona cómoda” es de hecho una zona muy INCÓMODA para estas personas. Incómoda, pero conocida… y como nos cuesta tanto el esfuerzo de salir y hacer cosas nuevas, pues ahí nos quedamos. Lamentándonos, pero cómodos. Lo sé porque yo también he estado ahí. A veces me digo que ojalá puediera volver a mis 20 0 30 sabiendo lo que sé hoy, pero claro, no se puede 🙂 Te mando un gran abrazo,
      Cristina

  3. Hola Cristina! Que artículaso jajaja la verdad que me siento identificada con algunas de las excusas que mencionas para perder peso.
    En mi caso ya llevo casi 11 meses viajando y en ocasiones ha sido muy complicado comer sano para tratar de mantener mi peso, yo pensé que en este viaje iba a perder peso pero creo que he ganado algunos kilitos jejeje de todas formas creo que voy a tener que redirigir mis hábitos alimenticios y comer más saludable, algo que he venido haciendo estos últimos dos días comiendo mucha más ensaladas.
    Gracias por compartir y un fuerte abrazo!

    1. Hola Gabriela, muchas gracias por tu visita y tu comentario 🙂 Que bueno lo de vivir viajando, siempre me das mucha envidia sana, jejeje 😀 Claro, es que viajando pueden pasar las 2 cosas: o engordas o adelgazas, según tu actividad y como te estés alimentando, pero seguro que es muy difícil que te quedes igual. Yo también lo experimenté en otras épocas, cuando viajaba mucho, he vivido los 2 extremos. Nunca entendí cuál era la clave que hacía que ocurriera lo uno o lo otro, jeje. Pues nada guapa, a seguir disfrutando y experimentando pero a cuidarse también un poquito 😉 Besote!
      Cristina

  4. Yo creo que hay mucho de peso en los pensamientos, si te haces la idea de que no puedes adelgazar no verás grandes cambios. Al menos así funciona en mí, debo creer que voy a lograr algo, solo así mi cuerpo como que “responde” además obvio seguir buenos hábitos ayudará al proceso, no se baja de peso de la nada. Gracias por compartir!

    1. Hola Sandra, gracias por tu visita y tu comentario. Me gusta eso de que “no se baja de peso de la nada”. Así lo veo yo también, por ello que no soy muy partidaria del estilo de coaching nutricional que se centra en cambiar la mentalidad de las personas y así que adelgacen de forma natural. Este proceso es también bioquímico y no es por arte de magia que uno se transforma y en consecuencia transforma su cuerpo. Tenemos que saber también qué y cómo comer para favorecer la quema de grasa y el equilibrio en el peso corporal. Seguro que hay que trabajar las creencias y el enfoque de la persona, pero no basarnos solo en esto para obrar por sí solo el cambio. Así lo veo yo, un saludo!
      Cristina

  5. Perder peso es un reto que inicia desde nuestra mentalidad limitante. Creo que para cualquier cambio de hábitos lo esencial, es saber trabajar esas creencias negativas que llevamos dentro.

    Sin duda alguna trabajar la mente puede ser más difícil qué bajar de peso.

    1. Hola Alexandra, muchas gracias por tu visita y tu comentario. Ains, la mentalidad limitante… como nos daña 🙂 Me gusta lo que dices de que trabajar la mente puede ser aun más difícil que perder peso. Me parece interesante porque es cierto que las creencias son tan profundas, tan arraigadas, tan difíciles a veces de transformar… Y perder peso no es tan fácil para muchas personas, pero siendo algo más “físico” y material es más fácil medir los progresos en la pérdida de peso que en el cambio de creencias, que es más abstracto y sútil ¡Buen punto, te agradezco la reflexión! 😉

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