¿Quieres aprender a tomar buenas decisiones en tu vida? 7 Claves para tomar decisiones brillantes.

¿Es tan difícil tomar decisiones importantes? Desde luego todo se simplifica cuando tenemos nuestros valores y prioridades claros y cuando tenemos una metología establecida y nos hacemos las preguntas adecuadas y nos decimos verdad.

Aunque no seamos conscientes de ello, nos pasamos el día entero tomando decisiones. Pequeñas o grandes. Insignificantes o transcendentales. Y no tomar ninguna decisión… ¡También es una decisión!

El caso es que cada decisión que tomas tiene una repercusión directa o indirecta en tu vida. Lo mismo ocurre con las decisiones que no tomas o que vas posponiendo hasta el infinito. Estas también afectan directamente a los resultados que obtienes.

Lo que eres hoy, donde te encuentras hoy y lo que te está ocurriendo en tu vida, es el resultado del cúmulo de todas las decisiones que has tomado (o no has tomado).

¿Por qué nos cuesta tanto tomar buenas decisiones?

Como te decía, tomar buenas decisiones es más fácil cuando disponemos de un sistema o una metodología y nos hacemos las preguntas adecuadas. Más abajo te las comparto las que considero más importantes, una a una.

Es increible los cambios que uno puede experimentar cuando empieza a cambiar las preguntas que se hace. Imagínate cambiar “¿por qué gano tan poco dinero?” por un “¿qué podría hacer para ganar más dinero?”, por ejemplo.

Lo segundo pone en marcha la creatividad, la visualización y la acción mientras lo primero solo te bloquea y afecta a tu equilibrio emocional, pilar esencial de tu salud y bienestar.

Con las claves que te sugiero más abajo quiero que consigas conectar con tu conocimiento y sabiduría interior. Esa que siempre está ahí esperando que le des una oportunidad para hablarte.

Los 3 ingredientes básicos de la toma correcta de decisiones

Los 3 elementos esenciales para tomar decisiones son:

  1. Aceptar la posibilidad de equivocarte: Que no te paralice el miedo, siempre te llevarás el aprendizaje en el peor de los casos.
  2. Definir con detalle el problema: A veces cuando estamos en mitad de un problema no conseguimos verlo de manera objetiva. Busca maneras de ver el problema desde nuevas perspectivas y définelo con detalle.
  3. Identificar tus opciones (cuantas más, mejor): Siempre hay varias soluciones para cada problema, encárgate de encontrarlas y evaluarlas.

7 Cosas que debes preguntarte antes de tomar cualquier decisión importante

#1 – ¿Cómo se siente mi cuerpo cuando visualizo las diferentes opciones?

Búscate un lugar donde puedas estar tranquilo/a, ponte en una posición cómoda, quédate en silencio y respira profundamente hasta conseguir un buen estado de relajación. Visualízate en las diferentes opciones que te estás planteando.

Aunque te cueste creer, tu cuerpo tiene más información sobre cuál es la decisión correcta antes de que la tenga tu mente.

Con la opción correcta tu cuerpo se sentirá bien y tendrás una sensación de expansión.

Con la opción menos apropiada tu cuerpo se sentirá mal y tendrás una sensación de contracción.

Siempre es así, aunque posiblemente no hayas sabido escuchar e interpretar los mensajes de tu cuerpo. Con las situaciones felices que te ocurren te expandes y con las situaciones menos agradables te encoges. El cuerpo reacciona de la misma manera tanto si lo vives en la vida real, como si lo vives solo en tu imaginación.

Ya lo dice la sabiduría popular: “Escucha a tu corazón”. Y es él que bien sabe lo que quiere y necesita. Así que toma la decisión que mejor le siente.

Y si necesitas más entrenamiento para conseguir este nivel de relajación y conexión con tus emociones, te recomiento probar el mindfulness si todavía no lo has hecho.

#2 – ¿Estoy tomando esta decisión desde el amor o desde el miedo?

Cuando decides desde el amor tienes el foco en lo quieres que pase. Cuando por el contrario decides desde el miedo tienes el foco en lo que no quieres que pase.

Y la diferencia en los resultados que obtendrías en cada caso será abismal.

En cada opción que consideres observa en qué extremo estás localizado. Y por supuesto, siempre elige la opción que viene del amor (que es la que te acerca más a tus sueños).

#3 – ¿Estoy tomando esta decisión para hacer feliz a otra persona?

O dicho de otra forma: “¿estoy eligiendo yo o elige alguién por mí?”

Esto sólo puede generar a la larga sentimientos de resentimiento o culpa. Además, al no actuar en coherencia y esencialmente fallarnos a nosotros mismos, incrementamos las posibilidades de que los demás también nos fallen.

Y lo que es peor, cuando tomamos decisiones con los otros en mente esperamos que los otros nos lo reconozcan y, cuando no lo hacen, nos sentimos defraudados y entramos en resentimiento con la otra persona o en culpa con nosotros mismos.

Por supuesto que cuando tomes decisiones es importante que las tomes con otras personas que amas en mente, pero no tomes decisiones solo por agradar o hacer feliz a los demás.

#4 – Si no te hace feliz ahora, ¿por qué crees que te hará feliz más adelante?

Hemos crecido creyendo en la “ley del esfuerzo”. Pensamos que esforzándonos hoy obtendremos una recompensa mañana.

La verdad es que si no te hace feliz hoy el camino tampoco te hará feliz mañana la meta.

Cuando estás en el camino correcto no hay sufrimiento ni esfuerzo, la actividad y dedicación requerida para cumplir tus  objetivos se convierten en un placer.

#5 – ¿Tienes asumido que la decisión que tomes puede caerle mal a alguien?

Prepárate para vivir con ello. Ya sea que has decidido invertir mucho dinero en un curso un curso, hacer un viaje que hace tiempo llevas soñando o volver a jugar al fútbol, seguro habrá alguien en tu entorno que no esté de acuerdo.

#6- ¿Te has dado la calma y espacio suficiente para decidir?

Guarda silencio. Aléjate del ruido exterior, del ir y venir, de los “tengo que”, del e-mail, de las tareas pendientes.

Un rato de auténtico silencio y/o desconexión te puede ayudar a tomar las mejores decisiones.

Aléjate un rato al parque, a la playa, al jardín, frena el ritmo. Esto te ayuda a reconectar con la sabiduría interna que siempre ha estado ahí y siempre estará ahí, hasta el último de tus días.

#7 – ¿Esta elección… me da energía o me la quita?

Pon en la mesa todas las opciones. Incluso inventa más, aunque parezcan rocambolescas.

Cuantas más opciones mejor.

Ahora, para cada una de ellas, evalua si incrementan tu energía y tu potencial creador o por el contrario te resta.

Muchas veces no sabemos decidir porque nunca hemos definido lo que queremos conseguir. Si nos aseguramos de tener nuestros objetivos en la vida bien definidos y nos hacemos las preguntas correctas dispondremos de más papeletas para tomar decisiones acertadas.

¿Y tú? ¿Cómo haces para tomar decisiones? ¿Lo haces de forma bien meditada o más bien compulsiva? Me encantaría leer sobre tu experiencia en el hilo de comentarios.

Un saludo,

Cristina

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