Emociones que nos enferman: [1] El Victimismo

Lo aceptemos o no, todos caemos en acciones y tácticas victimistas de vez en cuando para manipular situaciones y salirnos con la nuestra.

Sin embargo una actitud crónica y permanente de victimismo puro y duro es altamente peligrosa para tu salud física, mental y emocional: tu postura de mártir te encadena a tus problemas y te inmoviliza. El victimismo es, además, tremendamente adictivo.

Puedes quejarte, sí, pero eso no te impide movilizarte y actuar cuando se debe.  El gran problema del victimismo es que lo usamos para quitarnos toda responsabilidad de encima de forma “cómoda” (pero ineficiente, claro está).

¿Qué implica tomar responsabilidad personal y dejar de ser víctima de las circunstancias?

  • Nunca culpar a los demás o a las circunstancias externas por lo que ocurre en tu vida o por cómo te sientes. Como dice la frase budista: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.
  • Tener la habilidad para observar cómo te sientes dentro de tu mente y tu cuerpo, saber aceptarte sincera y profundamente, y saber que en tu mano están las riendas de tu vida para hacer los cambios necesarios.
  • Definir bien los objetivos que deseas cumplir en cada ámbito de tu vida, y asegurarte de que tus acciones y decisiones diarias te encaminen peldaño a peldaño en la dirección de tus objetivos marcados.
  • Asumir plena responsabilidad en cuanto a la realización de estos objetivos. Ser proactivos y tomar iniciativa.
  • Entender que todo (o casi todo) lo que existe en tu vida lo has creado tú desde tus acciones, tus creencias y tus interpretaciones personales.

Dime una cosa... ¿Quién tiene realmente la llave de tu felicidad? ¿A quién se la estás entregando?

Cuando vives en un rol de victima intentas controlar a las personas y los resultados. Entregas la llave de tu felicidad a otras personas o situaciones. Dependes de la cooperación del ambiente externo a ti para poder ser feliz.

Cuando tomas responsabilidad sobre tu propia felicidad estás en control de tu ambiente interno y tienes la llave de la felicidad en tus manos. Independientemente de lo que ocurra en el ambiente externo.

Por lo tanto la responsabilidad externa y la responsabilidad interna son fuerzas compensatoriasTu necesidad de una disminuye cuando tienes un mayor control sobre la otra.

Tú puedes elegir vivir tu vida desde la responsabilidad o desde el victimismo

Nuestra percepción del mundo y la realidad que nos rodea dependen de nuestro entendimiento, nivel de conciencia y el conjunto de nuestra personalidad. Una misma situación puede ser vivida de maneras infinitamente diferentes por diferentes personas.

Podemos elegir vivir la vida desde el victimismo, sintiéndonos pequeños e indefensos ante el mundo exterior, o desde la responsabilidad, sintiéndonos seres completos y poderosos en constante desarrollo y evolución.

La persona que toma responsabilidad toma un rol creador y se permite vivir la vida en abundancia. La persona que se posiciona en el victimismo se envuelve de negatividad, tiene una idea rígida de cómo las cosas deberían de ser y se cierra a la magia de la vida y al aprendizaje. La persona victimista tendrá más probabilidades de caer en la pasividad, la inercia, los estados de depresivos y la apatía.

La verdadera libertad te llega cuando consigues liberarte del victimismo. Cuando asumes la responsabilidad por quien eres, te abrazas y confías en tu potencial interior y todo lo bueno que hay ahí afuera para ti.

Este puede ser uno de los cambios más transformadores y decisivos que ocurran en tu vida.

Tomar responsabilidad de tu vida y tu felicidad se traduce en mejor autoestima y mejor salud

Las personas que asumen la responsabilidad de su propia vida y su propia felicidad:

  •  Tienden a gozar de una saludable autoestima.
  • Se ven reforzadas con cada logro, con cada batalla vencida, con cada lección aprendida y superada.
  • Se gustan más a sí mismas, tienen más autoconfianza, y se sienten más competentes para la vida  y más merecedoras de felicidad y éxitos.
  • No es de extrañar que estas personas a su vez resulten más carismáticas, atractivas e interesantes para los demás.

En cambio las personas victimistas:

  • Viven con emociones tan adversas para el bienestar físico y emocional como: la ira, el remordimiento, la impotencia, la hipervigilancia, la culpa.
  • Estas emociones producen un intenso estrés que disminuye las capacidades de su sistema inmune, dejándoles más expuestos a enfermedades y desequilibrios de salud.
  • Además de no tomar responsabilidad, también tienen una inclinación permanente hacia el auto-sacrificio y la exaltación de su propio sufrimiento.
  • Consiguen que las personas de su entorno pasen de sentir pena y compasión por ellas a sentir una fuerte frustración e impotencia con el tiempo.
  • Tienden a manipular los sentimientos, pensamientos y conductas de los demás.
  • Se muestran muy susceptibles: consideran que hacen mucho por los demás y esperan a cambio su recompensa. Si no la reciben fácilmente tachan a los demás de egoístas.
  • Se podría decir que lo suyo es la “extorsión sentimental”, sean conscientes de ello o no.

¿Qué ocurriría si…? 7 Preguntas para ayudarte a abandonar las tendencias victimistas

  1. ¿Qué ocurriría si te hicieras responsable de cada palabra que pronuncias?
  2. ¿Qué ganas y que pierdes cuando adoptas la postura de criatura indefensa?
  3. ¿Hubo un momento en tu pasado en que superaste un problema a base de hacerte la victima? ¿Crees que esta estrategia te sirve a día de hoy?
  4. ¿Qué ocurriría si pasaras un mes entero sin culpar a nadie de nada?
  5. ¿Por qué no pruebas, sólo por hoy, a enfocarte en disfrutar más de los pequeños momentos y culpar y juzgar menos?
  6. ¿Qué ocurriría si añades más amor y menos drama en las pequeñas discusiones con tu pareja/madre/hermano/hijo?
  7. ¿Qué tal si empiezas hoy a practicar la auto-critica honesta en lugar de buscar culpables en todos los sitios?

Es difícil aceptarlo y hacer autocrítica pero… ¿Caes algunas veces en el rol de victima? ¿Qué te lleva a ello? ¿Has aprendido con los años a hacerte más responsable sobre tu propia felicidad? Me encantaría leer tu opinión en el hilo de comentarios más abajo.

Saludos,

Cristina

16 comentarios en “Emociones que nos enferman: [1] El Victimismo”

  1. Hola Cristina, buen post y muy certero, sin duda.

    Sin embargo, hay veces en que las cosas no son tan simples. Conozco personas que asumen las consecuencias de las decisiones que otros tomaron sobre sus vidas, y además en temas muy importantes.

    Esas decisiones les condujeron a situaciones que acabaron mal.

    Esa persona no puede vivir en el pasado.

    Pero honestamente, es víctima de sus decisiones y de sus actos?

    Ahí dejo la pregunta.

    Un afectuoso saludo

    1. Hola Adela Emilia, gracias por tu visita y tu comentario. Creo que la clave está en aceptar lo que no podemos cambiar (pasado) y responsabilizarnos sobre lo que si que podemos cambiar (momento presente). Y en el caso de que verdaderamente no podamos hacer absolutamente nada al respecto, entonces aún nos queda la posibilidad cambiar nuestra percepción de la situación y nuestra interpretación de esta. Nuestros pensamientos no son la realidad, son sólo nuestra interpretación, y si nuestros pensamientos cambian entonces todo cambia. Una persona que vive apegada a ese sentimiento de rencor y vive culpando a alguien de sus males es una persona encadenada, en estos casos se requiere además la capacidad de saber perdonar, porque sólo así esta persona volverá a ser libre. Pero si perdona entonces dejará de culpar hacia afuera y tendrá que responsabilizarse. Y no todos estamos preparados para responsabilizarnos. ¡Espero que tenga sentido lo que he dicho! 🙂
      Un saludo,
      Cristina

  2. Cristina, muy interesante tu post. Me lleva a reflexionar sobre mi misma. Claro que si! Muchas veces uno adopta esas posturas de víctima, lo importante es reconocerlo, aceptarlo para poner un alto integral: en la mente, en el corazón y en el cuerpo. En mi caso, cuando adopto actitudes que no ayudan (no sólo de víctima) me duele el hombro derecho, gracias a eso, a veces logro parar rápido, otras aunque no pare después me auto analizo y reconozco mi parte. Muchas gracias por tu invitación a reflexionar.

    1. Hola Angélica, gracias pro tu visita y tu comentario. Que interesante lo que me comentas del hombro, a mí me ocurre con los dientes y las encias, y a veces con el estómago. Que curioso que cada uno tengamos una parte del cuerpo que se encarga de alertarnos 🙂 Yo hasta le hablo al dolor cuando aparece, fíjate, y es que además es obediente 😉
      Un saludo,
      Cristina

  3. Hola Cristina,

    No se podría haber explicado mejor. Es tan importante tomar conciencia de que somos las responsables de lo que sucede en nuestra vidas. Ahí está el entorno sobre le que no podemos influir, claro, pero de tomar las cosas de una forma a hacerlo de otra hay una diferencia abismal.

    Un abrazo.

    1. Hola Cristina, gracias por tu visita y tu comentario. Efectivamente, si no podemos actuar o cambiar algo al menos deberíamos cambiar nuestra perspectiva ante el problema… pero siendo honestos… en la mayoría de los casos sí se puede actuar, un saludo! 🙂
      Cristina

  4. Hola Cristina,

    Un gran tema el que tratas en el post. Me gusta especialmente porque todos, en algún momento, hemos padecido de este mal. Sin embargo, cuando te haces más consciente, eres capaz de darte cuenta en qué situaciones sueles adoptar el victimismo y esto te ayuda a cambiar.

    No es sencillo, pero ser conscientes es un primer paso muy importante. Ya que para cambiar algo, primero hemos de saber qué nos ocurre. Por eso, creo que uno de los primeros pasos es escucharnos más y perder el miedo a quedarnos con nosotros mismos para analizarnos.

    Un saludo enorme.

    1. Hola Conchi, gracias por tu visita y tu comentario! Así es, darse cuenta es fundamental. Por eso hay que activar al observador que hay en nosotros y que nos informe y nos guíe para irnos corrigiendo un poquito cada vez 😉
      Un fuerte abrazo,
      Cristina

  5. Esa personalidad del victimisarnos por todo y con todo es una enfermedad letal. La llave de mi felicidad la tengo solo yo, que otras personas son parte de esa felicidad no lo dudo. Cuando no reconocemos nuestros errores caemos lentamente a esa personalidad de creernos los mejores y no es así. La vida tiene acciones y esas acciones nos mueven.
    Excelente post para cuidarnos y ser más responsables con uno mismo.
    Saludos.

    1. Hola Alexa, gracias por tu visita y tu comentario. Es cierto. Si no somos capaces de entender nuestra parte de responsabilidad y sistematicamente echamos la culpa de todo a las circunstancias externas nos negamos la posibilidad de crecer y evolucionar. Nos quedamos pequeñitos e indefensos y eso nos daña a nosotros y a los de nuestro entorno también. Pero lamentablemente es muy adictivo y es un círculo vicioso del que es difícil salir.
      Un saludo,
      Cristina

  6. ¡Hola Cristina!

    Desde hace tiempo trabajo mucho mi parte emocional y mis niveles de energía y si hay una conclusión a la que he llegado es que, una vez pruebas las ventajas que tiene el responsabilizarte de tus acciones y actuar, no hay excusas para no seguir haciéndolo. Empiezas a sentir que todo va rodando y que tienes en tus manos el poder de cambiar las cosas, y eso es algo a lo que ya no quieres renunciar.

    Un abrazo

    1. Hola Amaya, gracias por tu visita y tu comentario. Que bien lo has dicho chica, no puedo estar más de acuerdo. Cuando una empieza a empoderarse ya no hay marcha atrás, imposible renunciar a esa libertad. De hecho miras atrás y te duele un poco ver como estabas de desvalida, pero el aprendizaje es lo que importa.
      Un saludo,
      Cristina

  7. Conforme te leía me acordaba de mi padre y de lo que nos contaba cuando éramos pequeños, creo que gracias a su forma de ver la vida, nunca me sentí víctima y siempre hice el ejercicio de responsabilizarme. Entonces no lo entendía, aunque ahora veo los beneficios.

    Un abrazo

    1. Hola Raquel, gracias por tu visita y tu comentario. Que afortunada fuiste de crecer en una familia que transmitia estos valores. No sé como yo salí así como soy, seguro estos intereses que tengo no me los desarrollaron en el seno familiar 🙂
      Un saludo guapa,
      Cristina

  8. Qué fuerte esto del victimismo!!!
    Y lo más difícil es poder tomar la responsabilidad de lo que hacemos para sentirnos como victimas, es muy fuerte!!!
    Tengo mucho rato buscando trabajando en mis emociones pero la realidad es que es muy difícil tratar de mantener el ritmo zen de mis propias emociones, porque soy como muy caótica en mis emociones, pero así es, así que a seguir trabajando.

    1. Hola Gabriela, muchas gracias por tu visita y tu comentario. ¿Y quién no es caótico con sus emociones? 🙂 Todos tenemos nuestros ratos y nuestros puntos flojos que nos alteran. Pero eso, el tema es ir “observándonos” y aprendiendo, rompiendo patrones y creando nuevos, y enfocarnos en ser un poco más sabios cada día 🙂
      Un saludo,
      Cristina

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