crudiveganismo alimentacion cruda raw

Alimentación crudivegana: ¿por qué te interesa y cuáles son sus beneficios?

Nuestras dietas necesitan más alimentos frescos y crudos y menos alimentos procesados y refinados.

Ya sabemos que somos lo que comemos, o más bien, lo que podemos asimilar. Lo que comes literalmente va a pasar a formar parte de ti: de tus células, tu sangre, tus órganos y tus tejidos.

Entonces, ¿qué mejor manera de crear buenos cimientos que a base de los alimentos puros que la naturaleza nos ha regalado? No necesitas hacerte crudivegano/a, pero te invito a que tu dieta contenga (al menos) un 50% de alimentos crudiveganos (idealmente ecológicos). Y que subas poco a poco a un 60 o 70%. ¡Tus niveles de energía y tu salud lo van a agradecer!

¿Qué es la dieta crudivegana?

 

La dieta crudivegana o alimentación cruda, viva o  raw food, se compone de alimentos de origen vegetal sin cocinar, tal y como la naturaleza nos los facilita.

Por cocinar se entiende calentar algo a  más de 47ºC, dado que es a esta temperatura cuando las enzimas de los alimentos comienzan a venirse abajo.

Los alimentos de origen vegetal que se pueden consumir en la dieta crudivegana incluyen: frutas, verduras, frutos secos, semillas, hojas, flores, hierbas, algas, legumbres y cereales germinados, e incluso superalimentos vegetales. La cocina de los crudiveganos incluye: jugos, batidos, sopas y alimentos deshidratados (calentados hasta 47ºC), ensaladas, germinados, y salsas y aliños ente otros.

La dieta crudivegana integral se podría decir que es un estilo de vida. Se elige una alimentación libre de crueldad animal y daño al medio ambiente, a la vez que se elige optimizar el uso de los nutrientes existentes en los productos que comemos.

¿Qué ocurre cuando cocinamos los alimentos?

 

  • Los alimentos en estado natural son más nutritivos. Los alimentos cocinados a altas temperaturas (+ de 160ºC) pierden hasta el 80% de su valor nutricional.
  • Las vitaminas sensibles al calor: vitamina C, las del grupo B (incluida B12) se destruyen.
  • Los alimentos ricos en proteínas pierden hasta el 50% de su biodisponibilidad de proteína.
  • Las grasas buenas se vuelven malas y más adelante trans (altamente tóxicas).
  • La acrilamida (agente cancerígeno) se forma cuando se cocinan carbohidratos y proteínas a elevadas temperaturas.
  • Cuando más del 50% de un menú (en peso) es cocinado, tu organismo sufre un incremento de glóbulos blancos. Es tu sistema inmunitario que se ha precipitado a salvarte de la amenaza potencial ante tanto material que no consigue reconocer.
  • Los alimentos cocinados carecen de enzimas, por lo que son más difíciles de digerir.
  • Cocinar acidifica los alimentos. Y nuestro equilibrio ácido-alcalino es fundamental para nuestra salud.

 

¿Cuáles son los beneficios de comer crudo?

 

Lo más recomendable es que lo experimentes por ti misma. Cada persona es un mundo y dependiendo del bagaje que lleve notará los cambios de formas muy diversas. Mi consejo es que te salgas de tu zona de confort y pongas en práctica ciertos cambios graduales y vayas escuchando como tu cuerpo te lo va agradeciendo.

Sin embargo algunos beneficios comunes incluyen:

  • Claridad mental y mejor capacidad de concentración.
  • Paz mental, más positividad, mejor actitud ante los pequeños problemas del día a día.
  • Más ligereza a nivel corporal. Nuestras digestiones son menos pesadas y sentimos que nos deshinchamos. Podemos perder algunos kilos superfluos.
  • Mejora en la calidad del sueño y el descanso.
  • La calidad de piel, pelo y uñas mejora. Prepárate, los demás te van a ver más guapa y te lo van a decir 🙂
  • Se come menos ya que te encuentras saciada gracias a la fibra y los nutrientes.
  • Mejora considerable en las personas con enfermedades crónicas.
  • Sentimiento de más energía, fuerza y vitalidad.

Quiero incluir más elementos crudiveganos en mi dieta. ¿Por dónde empiezo?

 

Lo más apropiado y recomendable es empezar despacio. Sobre todo si llevas muchos años de comer productos procesados, refinados y carentes de vida.

La cuestión es ir rompiendo con viejas creencias y apegos paso a paso. Encontrar tu propio ritmo, sin prisa pero sin pausa.

Una buena idea sería “restar” un producto nocivo cada semana y “sumar” uno beneficioso.  Por ejemplo, dejar de comer esas galletitas que te tomas como snack a las 4 de la tarde y cambiarlas por una pieza de fruta. Y luego a la semana siguiente empezar a tomar un batido verde cada mañana al levantarte en lugar de empezar el día con un café. Te darás cuenta que es más grande el miedo mental a dejar algo a lo que nos sentimos apegados que el verdadero hecho de dejarlo.

Planificar también es importante. Prepara más cantidad de smoothie o batido y llévatelo contigo adonde vayas.  También puedes llevar unos frutos secos o fruta deshidratada para picar entre horas. Y adopta la buena costumbre de comer siempre una buena ensalada de acompañamiento en tus comidas.

Y así, paso a paso, cuando te quieras dar cuenta ya habrás incluido un porcentaje importante de nutrición cruda y altamente nutritiva como parte de tu dieta habitual.

Saludos,

Cristina

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.